DO RE MI

Algunas caracteristicas de como cantar.

Nunca cruzaste los siete mares

Y tampoco eligió su nombre ni donde debíamos encontrarnos. Se aparecía en las Iglesias o en un montón de trocitos de cuerpos diseccionados, dorados, que vendían en las afueras de la ciudad. Hubo un sagrado corazón, una mano que colgué de mis ropas por un tiempo. Ahora está en una caja, guardada bajo llave, sin poder salir. El tiempo y la humedad van pasando por ella en forma de cuencas pequeñas, de hoyos, de poros.

(Aquí también hay escondida una canción).

Grito

¿Será el duelo?

¿Será que ya se salió el veneno?

Preguntas que trae esta primavera.

(En el título hay escondida una canción).

Cuando todo cesa deviene la música

Ingresé unas palabras clave en mi correo electrónico y apareció esta canción desde la nada, desde el fondo de una conversación por chat.

Entre medio decía: “Estamos en el difícil trabajo de lograr no entender y tomar ese no entender como una conquista”.

Viejos recuerdos.

(Para escuchar la canción haga clik en el título).

Mi papá cocinó para nosotros en las Fiestas Patrias. Una vez más. Me gusta cuando cocina, porque parece un muchacho que le ha crecido la barba y tiene el pelo chascón. Este año estrenó un horno de barro, que siempre quiso tener. Pienso que trabajó toda su vida para tener las cosas que tiene y ahora se las otorga como si fueran pequeños gustos. Disfruté mucho de estar con él en su parcela y volví a pensar que iré más seguido, que me sentaré a escuchar sus historias y nos miraremos con esa complicidad del perdón, de saber que el otro se da cuenta que cedió, que ya no duele y que podemos continuar.

Mi papá cocinó para nosotros en las Fiestas Patrias. Una vez más. Me gusta cuando cocina, porque parece un muchacho que le ha crecido la barba y tiene el pelo chascón. Este año estrenó un horno de barro, que siempre quiso tener. Pienso que trabajó toda su vida para tener las cosas que tiene y ahora se las otorga como si fueran pequeños gustos. Disfruté mucho de estar con él en su parcela y volví a pensar que iré más seguido, que me sentaré a escuchar sus historias y nos miraremos con esa complicidad del perdón, de saber que el otro se da cuenta que cedió, que ya no duele y que podemos continuar.

Un nuevo final

Estos días ha salido el sol. Mi gata mejora lentamente. He visto películas. Abrí un diario de vida en papel en un cuaderno que dos veces llevé a España como una bitácora y sólo escribí los tres primeros días y ya nada más. Estuve escribiendo el otro día. Son pequeñas anotaciones que luego se convierten en el tremendo murmullo incontrolable de las vicisitudes, de los rincones, de la fugacidad de las palabras. Por las noches ha vuelto a salir esa luna enorme de septiembre, una luna amarilla y grande que me recuerda una vez que iba a casa de D y me perdí. Daba vueltas y vueltas y no lograba llegar. Hubiera sido feliz terminar esa noche absolutamente perdida y no en su cama. Como al terminar la película “Unfaithful” cuando Constance rememora la primera vez que vio a su amante y en su imaginación no lo sigue a su departamento, sólo le habla, luego lo observa de lejos y se sube a un taxi diciéndole adiós con la mano. Formas inútiles de construir otro final.

Brenda Lee

Agotada de todos los sucesos, hoy por la mañana en el trayecto al trabajo escuché música que tengo guardada en mi pendrive. Canté e intenté sacar el cansancio de mí. Anoche llovió, pero no lo sentí; sólo vi en la mañana el piso húmedo y ese rumor que queda en el aire después de la lluvia.

Mi gata amaneció mejor, pero está muy delgada y temo que vuelva a caer en crisis de su enfermedad. Duerme conmigo aún, pero no sé si pueda olvidar esa mañana cuando la encontré como un trapo en un rincón de la pieza. Los animales nos salvan y nos protegen, pero ¿qué pasa cuándo uno se encariña tanto con un animal que no quiere que lo salve ni que lo proteja? Si ella muriera, se iría una parte de mí. Si es como yo, vivirá, después de todo es fuerte y terca.

Por eso canto, por eso busco espacios donde escribir. Por eso hoy miré el blog de Yaxkin, de Claudia, de HH y pensé: yo también puedo, yo también le puedo dar una segunda oportunidad a mi escritura, a mi vida, a mi Brenda Lee.

Un diario de vida

Hoy pensé: ya no tengo dónde escribir. La otra noche florecieron los almendros. Hoy por la mañana vi en el cielo una mancha oscura que parecía un rastrillo. Vi también cómo amanecía, pero sin embargo no me di cuenta. De pronto había luz por todos lados. Me maquillé mientras manejaba, escuchaba radio, noticias, nada de música. Recordé la música que escuchaba, y cómo había dejado de tener sentido. Ahora salió el sol y está fría la mañana.